lunes, 21 de septiembre de 2015

Lunes, 21 de septiembre.

"Mi madre siempre decía que unos zapatos elegantes y adecuados permitían sobrellevar cualquier tipo de situación. Siempre había pensado que de donde habría sacado aquella afirmación tan extravagante, que mientras la decía una y otra vez convertía en ley vital. Supongo que aquel carácter un tanto exótico y alocado ya le venía de pequeña, desde que deleito al mundo con su presencia angelical. Ella siempre decía que la gente la respetaba y que esa era una de las principales claves en este mundo para destacar. A veces atribuía esa situación a sus zapatos, pero yo sabía que la respetaban por su persona.  Aun así le seguía la corriente y vanagloriaba todavía más ese poder que los zapatos tenían en su vida. Ambas sabíamos que no era cierto, pero en muchos casos la mentira complace más que la verdad, y sobre todo es menos aburrida.

En mi caso, me hubiese gustado saber que zapatos llevar aquellas veces en las que la vida no da más que palos, pero parecía que mi elección nunca era la correcta. Tenía la extraña manía de ponerme zapatos vivos los días en que mi humor estaba más bajo que mis tacones, en el intento desesperado de sobrellevar los típicos problemas que afectan a la sociedad del siglo XXI. Pocas veces servía de algo. En ocasiones incluso me mofaba de mi propia actitud infantil e irracional, y maldecía las manías que mi madre me empezó a implantar desde pequeña." 

No hay comentarios:

Publicar un comentario